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lunes, 27 de julio de 2009 |
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Escrito por Olivo
“Allá me hubiesen dado la cultura como quien da la leche y la avena del desayuno. Pero no me habrían dotado la mente con esta otra cultura que le estoy diciendo, hecha de embelesos y, mejor aún, de capacidad de embelesarse” (Gabriela Mistral) Al leer el texto de la filósofa chilena Susana Münnich: Gabriela Mistral, Soberbiamente transgresora y no puedo evitar emoción al encontrarme con esta cita de Gabriela que hace la autora. ¿Cómo a pesar de los innumerables viajes que realizó Gabriela, a Roma, Londres, París, en fin a tantos lugares que llenan las expectativas de cultura que tienen los artistas e intelectuales, o de estudiantes que sueñan con ese continente que instaló en sus venas la vanguardia, ella, Gabriela, no desestimó su paraje del Elqui, que llevo como “Elqui paje” a pesar de las distancias? y, es que no basta con que a uno le presenten un mundo lleno de manifestaciones artísticas realizadas, brotando a cada suspiro por nuestro mundo, sino que lo importante es saber crearlas desde el reconocimiento de lo que nos recibe a pesar de enmarcarlo apresuradamente como lo ingrato, como suelo árido que no nos ofrece ni un presente ni un mañana. Hijos del lugar del Sin Fu, en algún momento a fuerza de encontrar un sentido hemos aprendido a deleitarnos con la belleza que desestima el extranjero. Gabriela me hiciste recordar al que alguna vez fue mi pueblo.  Llay, fuiste testigo y cómplice de mis pasos, me sentía orgullosa de percibir la belleza que tenías y que muchos detestaban, ¿Cuánta gente no tiene fuente de trabajo en ti y aún te tratan tan ingratamente?, te visitan diariamente desde Limache, Quilpué, Calera, Quillota, entre otros lugares, y en el trayecto no se cansan de decir: “Aquí nunca pasa na'”, pero pasa, si no lo veo también existe, sí y es tan palpante o etéreo como lo es también uno. Están los insignios, el valle de la luna, el “Fenómeno”, la casa de máquinas, el Porvenir, el Roble, el alto cerro, mmm, no se hagan los lesos más de alguno ha probado las delicias de este pueblo. En Llay-llay no es que no pase na', sino que hemos perdido la capacidad para embelesarse, es más cómodo que nos digan que tenemos que hacer, que nos entretengan, culpar a los demás, como si el otro no fuera también yo y yo el otro, y luego ¿a quién tendremos que culpar a Frei o a Piñera?, ¿A Marillanca o a Serey (Q.P.D)? parece que la caga la dejo Pacheco (Q.P.D), ¿o será la culpa del Politécnico o de los Hermanos Menesianos? ¿Pero de quién es la culpa? ... Aunque la culpa capaz que ni exista.
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Modificado el ( lunes, 27 de julio de 2009 )
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